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Street Fighter: La última batalla (1994)

Mucho puñetazo, poco videojuego y bastante disparate

Street Fighter: La última batalla

Street Fighter: La última batalla se pasa el videojuego por el forro. Están los nombres, los trajes y algún movimiento reconocible, pero lo que cuenta es una aventura militar con el coronel Guile (Jean-Claude Van Damme) como protagonista absoluto, empeñado en rescatar a unos rehenes que retiene el general M. Bison (Raúl Juliá), dictador de Shadaloo. Ryu y Ken quedan muy apartados de lo que representan en los juegos.

El guion da tumbos y muchas escenas no tienen ni pies ni cabeza. Hay conspiraciones, experimentos genéticos y planes para dominar el mundo, y todo parece colocado para llegar a la siguiente pelea o presentar al siguiente personaje. Las interpretaciones son flojas y algunos diálogos parecen escritos para una parodia.

Parte del problema es la cantidad de personajes. Steven E. de Souza quería quedarse con unos siete luchadores para poder darles algo que hacer. Cuenta que pidió a los ejecutivos de Capcom que nombraran a los siete enanitos y les costó, y con eso defendió su número. Capcom lo aceptó de boquilla y siguió pidiendo luchadores populares, cada uno con su escena. Por eso Shadaloo está lleno de gente que no sabe muy bien qué hace allí.

De Souza venía de escribir Límite: 48 horas, Commando y La jungla de cristal, y esta fue su primera película como director. Capcom quería estrenar en diciembre de 1994 y se rodó con prisas entre Tailandia y Australia. En Bangkok el calor y la humedad pasaron factura al reparto, una central eléctrica no aguantó lo que pedía la producción y, según contó De Souza a The Guardian, el ejército cortó carreteras ante un posible golpe de Estado.

Luego estaba Van Damme. De Souza dijo años después, en esa entrevista, que entonces no podía contarlo, pero que Van Damme rodó colocado de cocaína hasta las cejas. El estudio contrató a alguien para vigilarlo, que según De Souza acabó siendo mala influencia, y Van Damme faltó muchos días. La prensa que recogió la entrevista habló de unos diez gramos diarios y unos 10.000 dólares a la semana.

Kylie Minogue es Cammy por una petición del gremio de actores australiano, que pidió a De Souza que contratara a un actor de allí. Solo quedaba por cubrir ese papel y De Souza descubrió a Kylie en la portada de una revista australiana durante un vuelo.

Raúl Juliá estaba enfermo de cáncer. Había pasado por el quirófano antes del rodaje y había perdido mucho peso, así que retrasaron unas semanas sus escenas para que se recuperara y pudiera entrenar. Murió en octubre de 1994, dos meses antes del estreno. Fue su última película estrenada en cines.

Y tiene ratos divertidos. Hay escenas tan disparatadas y diálogos tan exagerados que cuesta no reírse. Otros tramos se hacen largos y ahí no hay chiste que los salve. Tiene ese punto de película noventera a la que parece darle igual pasarse de rosca.

Lo que más me decepciona es que casi no se parezca al juego: está muy lejos de lo que debería haber sido una película de Street Fighter. Tampoco me atrevo a defenderla como película, porque el guion y muchas escenas se caen solos. Pero me he reído en algunos momentos y en otros se me ha hecho larga. Me quedo con eso: un disparate que, de vez en cuando, consigue entretenerme.

Ficha técnica

  • Título original: Street Fighter
  • Título en España: Street Fighter: La última batalla
  • Dirección: Steven E. de Souza
  • Guion: Steven E. de Souza
  • Reparto principal: Jean-Claude Van Damme, Raúl Juliá, Ming-Na Wen, Damian Chapa, Kylie Minogue, Wes Studi, Byron Mann, Roshan Seth
  • Año: 1994
  • Duración: 102 min
  • Plataforma(s) actual(es) en España: Netflix (suscripción, también con el plan con anuncios)