Hacksaw Ridge (2016)
Un hombre que se negó a empuñar un arma
Hacksaw Ridge es una gran película bélica. Mel Gibson vuelve a demostrar su pericia detrás de las cámaras y que no tiene ningún problema en enseñar las vísceras y los horrores de la batalla. Las escenas de combate son brutales, con cuerpos destrozados, explosiones y soldados que caen por todas partes. La película no intenta suavizar lo que significa estar en mitad de una guerra.
Pero lo que más me interesa es su protagonista. Desmond Doss (Andrew Garfield) es un hombre que quiere servir a su país, pero que se niega a quitar una vida por sus convicciones religiosas. Es adventista del séptimo día y está dispuesto a ir a la guerra, pero no a llevar un arma. Algo que parece sencillo de entender se convierte en un problema enorme para sus superiores y sus compañeros, que no comprenden cómo alguien puede presentarse en el frente sin estar dispuesto a disparar.
La primera parte de la película cuenta ese conflicto y está rodada con una paleta de color muy distinta a la de la guerra que viene después. Doss se alista, conoce a Dorothy (Teresa Palmer) y empieza la instrucción, donde sus creencias le convierten en un paria. Sus compañeros creen que es un cobarde y sus superiores consideran que no puede formar parte de una unidad de combate en esas condiciones. Llega incluso a enfrentarse a un consejo de guerra antes de conseguir que le permitan ir al frente sin renunciar a sus principios.
Andrew Garfield está magnífico. Consigue que Doss resulte convincente sin convertirlo en un personaje perfecto o en alguien que va dando lecciones a los demás. Es un hombre con una determinación enorme, que sabe lo que cree y que está dispuesto a soportar las consecuencias. Habla y se mueve como un chico de pueblo, algo desgarbado, y esa dulzura convive con una testarudez que no cede aunque se rían de él o le grite el sargento. Su interpretación tiene algo de ingenuidad y mucha firmeza, y consigue transmitir que su negativa a llevar un arma no tiene nada que ver con el miedo. Quiere estar allí y ayudar a sus compañeros, aunque estos tarden bastante en entenderlo.
Cuando la película llega a Okinawa, Gibson cambia por completo de registro. Los soldados trepan por unas redes hasta lo alto del acantilado y llegan a una niebla en la que nadie sabe qué tiene delante. La primera secuencia de combate dura unos once minutos seguidos. La cámara se mete entre los soldados, las explosiones y el fuego, y consigue transmitir la confusión de un combate en el que parece que nadie está a salvo. La fotografía de Simon Duggan y el montaje de John Gilbert ayudan a seguir lo que ocurre sin quitarle ese carácter caótico. Duggan venía de películas muy digitales como El gran Gatsby y aquí filma sobre decorados construidos y explosiones hechas en el set.
El diseño de sonido también hace mucho: cada disparo, cada explosión y cada grito contribuyen a que casi puedas sentirte dentro de la batalla. Se oyen las balas pasar y el golpe seco del metal contra los cascos, y Gibson llegó a probar la primera secuencia solo con efectos, sin música, para ver si aguantaba así. La película se llevó dos Oscar: montaje y mezcla de sonido.
Gibson lleva aquí bastante más lejos la violencia que ya había mostrado en Braveheart y La pasión de Cristo. No se conforma con enseñar soldados disparando y explosiones a lo lejos. Quiere que veamos lo que hacen las balas y las bombas con los cuerpos: hay soldados ardiendo, hay heridas abiertas y la cámara no mira hacia otro lado. Esa crudeza le da peso a lo que hace Doss, porque con una guerra suavizada su decisión costaría menos. Ese tratamiento tan explícito contrasta constantemente con lo que está haciendo él: mientras los demás intentan matar para sobrevivir, él se dedica a buscar heridos, los baja por el borde del acantilado con una cuerda y vuelve a por otro.
En ese infierno es donde los que lo habían tomado por un cobarde cambian de opinión. Antes de volver a subir, su unidad espera a que Doss termine de rezar, y eso no es un invento de la película: el ataque se retrasó de verdad para que pudiera leer su Biblia.
La historia está basada en hechos reales. Doss rescató a 75 soldados en Okinawa sin llevar un arma, una hazaña por la que recibió la Medalla de Honor. Fue el primer objetor de conciencia que obtuvo esa distinción. Los 75 salen de un acuerdo: él calculaba que habían sido unos 50, los testigos hablaban de cerca de 100 y se quedaron en medio. Hay una curiosidad que da idea de hasta dónde llegó: la citación de la medalla ocupa dos páginas, y Gibson ha contado que no se podía meter todo lo que hizo porque acababa pareciendo inverosímil.
El guion lo firman Andrew Knight y Robert Schenkkan, a partir del documental The Conscientious Objector (2004), de Terry Benedict. Gibson llevaba diez años sin dirigir un largometraje, desde Apocalypto (2006), y volvió con una nominación al Oscar a mejor director más de veinte años después de ganarlo por Braveheart. Se rodó en Nueva Gales del Sur, en Australia, en 59 días. El equipo tuvo que recrear allí el escarpado terreno de Okinawa, y también la Virginia de Doss, con decorados, efectos prácticos y explosiones. Con un presupuesto de unos 40 millones de dólares, ya contando los incentivos fiscales australianos, consiguieron una película que tiene una escala bastante mayor de lo que cabría esperar.
Al final, lo que me queda de Hacksaw Ridge es la historia de un hombre que se negó a aceptar que para ir a la guerra tuviera que traicionar sus propias convicciones. Doss se enfrentó a su Ejército para poder estar allí y, cuando llegó el momento, hizo cosas que sus compañeros ni siquiera podían imaginar. Me parece especialmente interesante que demostrara su valor haciendo justo lo contrario de lo que esperaban aquellos que le habían llamado cobarde: mientras ellos llevaban armas para quitar vidas, él se jugaba la suya para salvarlas.
Ficha técnica
- Título original: Hacksaw Ridge
- Título en España: Hasta el último hombre
- Dirección: Mel Gibson
- Guion: Andrew Knight y Robert Schenkkan
- Reparto principal: Andrew Garfield, Sam Worthington, Luke Bracey, Teresa Palmer, Hugo Weaving, Vince Vaughn, Rachel Griffiths
- Año: 2016
- Duración: 139 min
- Plataforma(s) actual(es) en España: Netflix, Amazon Prime Video y Movistar Plus+


