Cadena perpetua (1994)
Una película que encontró a su público con el paso del tiempo
Cadena perpetua está rodada de maravilla. Tiene un estilo bastante clásico, sin prisa y sin trucos que llamen la atención, y consigue emocionar. Para mí es una de las mejores películas de la historia, aunque cuando llegó a los cines en 1994 pasó bastante desapercibida.
Fue un fracaso en taquilla: unos 16 millones de dólares en su paso por salas, con un presupuesto de 25. Recibió siete nominaciones a los Oscar, entre ellas mejor película y mejor actor para Morgan Freeman, y se marchó sin ninguno. Su público llegó después, poco a poco, con el VHS, los videoclubs y las emisiones en televisión. Warner repartió 320.000 copias entre videoclubs y fue el título más alquilado de 1995. Con los años se convirtió en la película que conocemos hoy.
Andy Dufresne (Tim Robbins), un banquero condenado a cadena perpetua por matar a su mujer y al amante de esta, entra en la prisión de Shawshank en 1947. Allí conoce a Red (Morgan Freeman), un preso veterano que acaba siendo su amigo. La película sigue sus años dentro.
Frank Darabont debutaba como director de largometrajes y escribió él mismo el guion, a partir de la novela corta de Stephen King Rita Hayworth y la redención de Shawshank, incluida en Las cuatro estaciones. Ya había rodado un cortometraje con otro relato de King. Rob Reiner, cuya productora Castle Rock financiaba el proyecto, le ofreció dos millones y medio de dólares por el guion para dirigirla él y tenía en mente a Tom Cruise y Harrison Ford para los dos protagonistas. Darabont dijo que no.
Lo que él hizo con ella es una película que se toma su tiempo. Deja que pasen los años, que conozcamos a los presos y que entendamos cómo funciona ese mundo cerrado entre muros. La cámara se queda en los pasillos y en el patio y no corta por cortar. La fotografía de Roger Deakins aprovecha los espacios de la cárcel para que se sienta el encierro, y la música de Thomas Newman acompaña sin imponerse. Se rodó en el antiguo reformatorio estatal de Ohio, en Mansfield, que había dejado de funcionar como prisión en 1990. Hay escenas contadas con tanta sencillez que se quedan grabadas, como la de Andy poniendo música de Mozart por los altavoces: durante unos minutos, los presos se olvidan de dónde están.
Las interpretaciones son sublimes. Tim Robbins está perfecto como Andy, un hombre reservado que llega a Shawshank sin perder la calma ni esa manera de mirar el mundo que tanto desconcierta a quienes le rodean. Su personaje tiene mucho de contención: incluso cuando las cosas se ponen difíciles, cuesta saber qué está pensando o hasta dónde está dispuesto a llegar. Morgan Freeman es Red, y su voz en off acompaña toda la película con una naturalidad tremenda. Tiene esa mezcla de ironía, cansancio y humanidad de alguien que lleva demasiado tiempo entre esas paredes. La relación entre los dos es el centro emocional de la historia y funciona porque ambos actores consiguen que su amistad resulte creíble a lo largo de tantos años.
El reparto secundario también está muy bien. Bob Gunton da al alcaide Norton esa apariencia de hombre respetable que esconde a alguien bastante más miserable: lleva la Biblia por delante y una frase hecha para cada ocasión mientras usa la cárcel y a los presos para su propio negocio. Clancy Brown impone como el capitán Hadley, el guardia que resuelve todo a golpes. James Whitmore tiene uno de los papeles más tristes de la película como Brooks, el preso más veterano, que se ocupa de la biblioteca y cuida de un pájaro. Son personajes que podrían haberse quedado en simples figuras alrededor de Andy y Red, pero sus interpretaciones hacen que cada uno tenga su propio peso.
La idea que más me interesa es la institucionalización: la cárcel puede acabar convirtiendo a una persona en aquello que se supone que debe castigar. Tras tantos años dentro, la prisión deja de ser el sitio donde cumples condena y pasa a ser el único mundo que conoces. Brooks es el caso más doloroso, porque cuando sale descubre que ya no sabe vivir fuera. Red lo entiende de sobra, porque va camino de lo mismo.
Al final, me quedo con la amistad entre Andy y Red, y con esa capacidad de Andy para seguir siendo él mismo después de casi veinte años en prisión. Intentan quitarle todo lo que tiene, encerrarlo y convertirlo en alguien que ya no espera nada de la vida, pero hay una parte de él que nunca consiguen alcanzar. Y ver cómo esa amistad acompaña a los dos durante tantos años es lo que hace que la película me emocione tanto.
Ficha técnica
- Título original: The Shawshank Redemption
- Dirección: Frank Darabont
- Guion: Frank Darabont, basado en la novela corta de Stephen King
- Reparto principal: Tim Robbins, Morgan Freeman, Bob Gunton, William Sadler, Clancy Brown, Gil Bellows, James Whitmore
- Año: 1994
- Duración: 142 min
- Plataforma(s) actual(es) en España: HBO Max, Amazon Prime Video y Movistar Plus+


