The Studio — T1 (2025)
Lo que Entourage quiso ser, con más cerebro y mucha más mala leche
Empecé The Studio sin muchas expectativas y a los diez minutos ya sabía que la iba a terminar en un par de días. Llevaba tiempo sin encontrarme con una comedia tan bien escrita y que tuviera tan claro dónde está lo ridículo de Hollywood cuando lo ves desde dentro.
La premisa es sencilla. Matt Remick (Seth Rogen) consigue el puesto que siempre quiso, dirigir un estudio de cine, y descubre que el trabajo consiste sobre todo en decir que sí a proyectos en los que no cree, aguantar a gente peor que él y convencerse de que todo lo que hace es por amor al cine. Si alguna vez viste Entourage, el terreno te sonará: gente de Hollywood haciendo el ridículo entre bambalinas. Pero aquí hay mucha más inteligencia detrás del chiste y mucha más mala leche. La serie se ríe de todo el mundo, incluido el propio Matt, y eso hace que casi siempre funcione.
El primer episodio, «The Promotion», ya deja claro hasta dónde está dispuesta a llegar la serie con los cameos: Martin Scorsese interpretándose a sí mismo, intentando sacar adelante una película sobre la matanza de Jonestown. Matt ve la ocasión de quedar bien delante de su jefe y le da luz verde con un presupuesto altísimo, con una condición: que la película se llame Kool-Aid, en referencia macabra a cómo murió la gente allí. Scorsese acepta, encantado con la idea. Cuando el proyecto se complica, Matt acaba mintiendo a todo el mundo, Scorsese incluido, para intentar hundir en secreto la misma película que él mismo puso en marcha. El cameo funciona por algo más que ver a Scorsese haciendo de Scorsese: la serie lo usa para enseñar hasta dónde es capaz de llegar Matt con tal de quedar bien un rato.
El episodio que mejor resume la serie para mí es el segundo, «The Oner». Sarah Polley intenta rodar en plano secuencia una escena al atardecer con Greta Lee, y Matt, empeñado en que salga así porque queda mejor para la película, se dedica a arruinar toma tras toma. Habla demasiado alto, interrumpe, se cae y acaba bloqueando la salida de la escena con su propio coche. Es una sucesión de desastres que funciona precisamente porque todo lo que hace Matt tiene sentido desde su punto de vista: está convencido de que está ayudando.
Y luego está el episodio de los Globos de Oro, de lo mejor de la temporada. Matt va porque una de sus películas está nominada y, en vez de disfrutar la noche, se obsesiona con que Zoë Kravitz lo mencione en el discurso si gana. Cuando la película gana, Kravitz empieza a agradecer a gente y el micrófono falla justo antes de llegar a su nombre. Matt está a punto de conseguir exactamente lo que quería y se queda sin ello por unos segundos. Es muy difícil no reírse de él.
Los cameos ayudan, y mucho, pero lo mejor es que gente real de la industria, Ted Sarandos incluido, se preste a hacer una versión ridícula de sí misma. Sarandos llega a soltar, con la ironía justa, que después de 25 años en Hollywood en el fondo lo que quería era que lo descubrieran para la pantalla. Hay unos cuantos momentos así y funcionan porque la serie no trata a Hollywood como un decorado: se ríe de la gente que realmente trabaja allí.
No sabría decir qué le falta. No hay ningún episodio que me haya sobrado ni nada concreto que me haya molestado, pero tampoco he tenido esa sensación de estar viendo una serie perfecta. Aun así, me lo he pasado muy bien con ella y tengo claro que voy a ver la segunda temporada en cuanto llegue.
La segunda ya está rodada y sigue sin fecha de estreno. Tocará esperar.
Ficha técnica
- Título original: The Studio
- Creada por: Seth Rogen, Evan Goldberg, Peter Huyck, Alex Gregory y Frida Perez
- Showrunners: Seth Rogen y Evan Goldberg
- Reparto principal: Seth Rogen, Catherine O'Hara, Ike Barinholtz, Chase Sui Wonders, Kathryn Hahn
- Temporadas: 1 (segunda temporada confirmada y ya rodada, sin fecha de estreno)
- Plataforma: Apple TV+


