28 Años Después (2025)
La primera parte de algo que todavía no sabemos muy bien qué es
Han pasado más de veinte años desde 28 días después, la película que Boyle y Garland hicieron juntos y que arrancó todo esto. Por en medio quedó 28 semanas después, que ellos solo produjeron sin dirigirla ni escribirla, así que esta es la primera vez desde entonces que los dos vuelven a estar detrás de verdad. La película nos lleva a Lindisfarne, una pequeña isla de la costa de Inglaterra donde una comunidad aislada ha conseguido sobrevivir al brote y montar algo parecido a una vida normal, mientras el resto del país sigue en cuarentena.
De esa comunidad me habría gustado ver más. La película te enseña cómo viven, cómo consiguen comida, cómo fabrican sus propias herramientas y cómo los niños crecen sin conocer el mundo anterior al virus, pero muchas de esas cosas se quedan en pinceladas. Hay una sociedad entera funcionando ahí y yo habría preferido pasar más tiempo con ellos antes de que Spike se marche al continente.
Porque la historia va sobre todo con Spike (Alfie Williams), un chaval de doce años que sale por primera vez a cazar infectados con su padre Jamie (Aaron Taylor-Johnson). Esa salida sirve para enseñarle cómo funciona el mundo en el que ha crecido y también para empezar a romper la imagen que tiene de su propio padre. Cuando descubre que su madre Isla (Jodie Comer) podría tener una enfermedad que quizá pueda curar un misterioso médico del continente, decide volver allí con ella.
Alfie Williams está muy bien. Es un chaval con el que conectas casi desde el primer minuto y lleva buena parte de la película sobre sus hombros sin que se le note el esfuerzo. Spike es lo que hace que todo esto me interese más allá de los infectados: estás viendo a un niño que ha crecido en un mundo que no conoce y que empieza a descubrir que las cosas que le han contado sobre él no son necesariamente verdad.
Los infectados también han cambiado. Siguen estando los que corren como posesos, pero ahora hay otros que han evolucionado de formas bastante más raras, incluido un Alfa más grande, fuerte e inteligente que los demás. También hay infectados que parecen haber involucionado hasta convertirse en animales, arrastrándose por el suelo y alimentándose de gusanos. Boyle y Garland juegan con la idea de qué ha pasado con ellos después de casi tres décadas, aunque la película deja muchas de esas respuestas para más adelante.
Boyle mantiene esa imagen de Inglaterra vacía y abandonada que ya era una de las cosas que más me gustaban de las anteriores. Hay momentos en los que no hace falta que aparezca ningún infectado para que el sitio dé miedo. La fotografía, rodada en buena parte con teléfonos móviles, también ayuda a mantener esa sensación de estar viendo algo demasiado cercano y poco limpio.
El problema es que, cuando termina, siento que acabo de ver el primer capítulo de algo más grande. La película abre un montón de puertas: qué ha pasado realmente con los infectados, qué sabe el doctor Kelson (Ralph Fiennes), qué hay detrás de algunas de las cosas que descubre Spike y hacia dónde va todo esto. Algunas preguntas sí tienen respuesta, pero muchas otras se quedan ahí esperando a las siguientes películas.
Así que me quedo con una película que me ha gustado, sobre todo por Spike, por la atmósfera y por algunas ideas que deja abiertas, pero que también me ha dejado con la sensación de que todavía no hemos llegado a lo importante.
Ficha técnica
- Título original: 28 Years Later
- Dirigida por: Danny Boyle
- Guion: Alex Garland
- Reparto principal: Alfie Williams, Jodie Comer, Aaron Taylor-Johnson, Ralph Fiennes, Jack O'Connell
- Año: 2025
- Duración: 115 min
- Dónde verla: Movistar Plus+


